Para mi ser una mujer o hombre de caballos implica querer entender al caballo. Una mujer o hombre de caballos no pertenece en ninguna disciplina, es una manera de ser y estar con los caballos. Es pensar en el caballo y poder acercarse a él en todas las disciplinas y en todo tipo de situaciones y sacar lol mejor de los dos. Una mujer o hombre de caballos es como un buen caballo, o a lo que los ingleses llaman un “all rounder”.
Para las mujeres o hombres de caballos lo importante es poder establecer un relación de mutuo respeto con su animal, de entendimiento claro y saber que el caballo siempre es una prioridad, mucho antes que nuestras metas personales o competiciones. La salud mental, emocional y física del caballo siempre viene primero para nosotros.
La mujeres y hombres de caballos están interesados en estudiar todo sobre el caballo, des del entreno y la monta, a como aprenden, se relacionan, cómo su cuerpo funciona; somos una especie rara en este mundo ecuestre, que cada vez se especializa en una parte de la equitación, obviando que para poder entenderse bien con los caballos lo que se necesita son profesionales multidisciplinares. Que sepan saltar, pero que también sepan hacer una cama o poner vendas. Que sepan leer a su caballo solo con una mirada al ojo.
Las mujeres y hombres de caballo estudian profundamente en como mejor cuidar, alimentar y tratar a sus caballos.
Entienden la importancia de que el caballo pueda moverse correctamente, del cuidado de sus cascos y los aplomos y conformación, del funcionamiento del sistema digestivo, de cómo rehabilitarlos físicamente y de lo que necesita un caballo para poder estar mentalmente contento, sano y equilibrado.
Las mujeres y hombres de caballos tienen un prisma muy amplio y se adaptan a las necesidades de cada caballo o alumno.
Se pasan la vida aprendiendo de muchas técnicas y filosofías, y escogen cuidadosamente cada uno de los conocimientos que han ido acumulando para utilizarlos cuando se necesitan. Tienen la mente abierta y están dispuestos a probar diferentes posibilidades.
Siempre, ponen a su caballo por delante, nos sus expectativas, metas o ego. Han aprendido que no vale la pena. Recriminan el abuso y la fuerza que algunos utilizan en sus caballos.
Una mujer o hombre de caballos ha aprendido a apreciar el camino, no solamente el resultado final. Es el camino lo que realmente importa y nos fascina. Nos encanta ver los pequeños cambios que tanto caballos cómo los jinetes hacen.
Las celebramos como nuestras pequeñas grandes victorias.
Tenemos clarísimo que el éxito se construye a partir de las pequeñas victorias y derrotas que nos depara el día , y que de aquí nace el éxito a través del tiempo.
Las verdaderas mujeres y hombres de caballos no juzgan; saben que todos tenemos nuestro camino; ayudan a otros amantes de los caballos, profesionales o no. Tienen una pasión inacabable para seguir aprendiendo y entienden que para estar con caballos uno tiene que crecer emocionalmente. Creen que cada situación en la vida, les aporta algo nuevo para aprender. Saben que en el mundo del caballo nunca se sabe todo y que las destinaciones van cambiando a medida que vas forjando el camino.
Trabajan durísimo para no involucrarse emocionalmente cuando las cosas van mal o la frustración surge, para no proyectar sus emociones, metas o propio ego al caballo o a uno de sus estudiantes.
Quizás la cosa que más me gusta de ellos es que cometen errores; muchos , pero intentan aprender de cada uno y los utilizan como la más preciosa de las informaciones para compartirlas con otros y evitar les así el dolor que supone hacerlos.
Han aprendido que no se trata de ser perfecto, han aprendido que cuando te caes te levantas y continúas intentando ser la mejor versión de ti mismo. A veces lo eres, otras veces no, pero la avidez por seguir aprendiendo nunca falta.
Las mujeres y hombres de caballos son líderes, inspiran a otros a pensar diferente, a aprender y a crecer, pero también saben que son y siempre serán estudiantes eternos de sus caballos.
